sábado, 28 de marzo de 2015

Tumores cerebrales

  • ¿Qué es un tumor cerebral? 
Un tumor es un conjunto de células que crecen y se multiplican de forma anómala. 
Los tumores cerebrales se clasifican de dos formas: 
- Según el tipo de células que los compongan: 
  • Benignos: Sin células cancerígenas.
  • Malignos: Con células cancerígenas que crecen muy rápido.
- Según su origen: 
  • Primarios: formados a partir de las propias células que componen los tejidos cerebrales. 
  • Metastásicos: el origen está en un tumor localizado en otra zona del organismo que se ha prolongado al cerebro. Estos son mucho más frecuentes.
Los tumores primarios intracraneales presentan un pico en la infancia, donde los tumores cerebrales son la segunda causa más frecuente de cáncer tras la leucemia, y aumenta a partir de los 40 años.
Los distintos tipos de tumores tienen una incidencia diversa en función de la edad del paciente. El meningioma es el tumor cerebral primario benigno más común, tiene su origen en las meninges, que son las capas de tejido que recubren el cerebro. 


  • Causas
Las causas de los tumores intracraneales son desconocidas. Se apunta que en algunos tipos de tumores cerebrales son importantes la herencia y los factores genéticos, pero en la mayoría de los casos no hay constancia de antecedentes.

  • Síntomas
Los síntomas varían según la localización del tumor. Así, los tumores de crecimiento rápido presentan manifestaciones clínicas mucho antes que los de crecimiento lento.
existen dos tipos de síntomas: 
  •  Los focales (locales): convulsiones, parálisis, afasias, apraxias, agnosias, afección de pares craneales... Los cuales son producidos por la masa tumoral y también por el edema peritumoral (líquido que rodea al tumor).
  • Los generales: producidos por un aumento de la presión intracraneal. La hipertensión intracraneal puede estar producida por la propia masa tumoral, por el edema peritumoral, por obstrucción del flujo del LCR, por obstrucción del sistema venoso cerebral o por un bloqueo de la absorción del LCR. Además incluyen trastornos mentales, cefaleas, náuseas y vómitos, mareos, convulsiones generalizadas y papiledema (líquido en el ojo). También pueden aparecer alteraciones de la personalidad.
En los pacientes con hipertensión intracraneal se observan con frecuencia síntomas y signos focales denominados de falsa localización, que se deben al desplazamiento del tejido cerebral de de una zona a otra. 
Los síntomas más frecuentes son: apatía, incontinencia urinaria y desequilibrio de la marcha, parálisis unilateral o bilateral del VI par craneal, ptosis y/o midriasis, hemiparesia ipsilateral y Babinski bilateral (reflejo infantil, anormal en el adulto, que consiste en abrir en abanico los dedos del pie tras ser frotada con firmeza la planta del mismo), convulsiones focales o generalizadas y signos de afectación corticospinal.
  • Otros síntomas:

  • Somnolencia y alteraciones en la lucidez mental.
  • Dificultad para deglutir.
  • Temblor de manos.
  • Debilidad, entumecimiento u hormigueo en un lado del cuerpo.
  • Falta de equilibrio y coordinación en los movimientos.
  • Vértigo.
  • Alteraciones de los sentidos y en la capacidad para percibir ciertos estímulos (cambios de temperatura, dolor...).
  • Pérdida del control de esfínteres.
  • Cambios en el estado de ánimo, la personalidad y la conducta.
  • Problemas para leer o escribir.


viernes, 27 de marzo de 2015

APPS para Daño cerebral

NeuroRHB
Fue la primera aplicación gratuita para daño cerebral desarrollada para móviles y tablets por el servicio de Neurorehabilitación de los Hospitales Nisa. La aplicación cuenta con información detallada de cada una de las áreas de neurorehabilitación: fisioterapia, psicopatología, terapia ocupacional, trabajo social, logopedia, neuropsicología...Todas ellas con contenido, imágenes y vídeos que le proporcionaran ayuda a los familiares para poder convivir mejor con el daño cerebral y le servirán al profesional para orientar mejor a sus pacientes en las diferentes fases del daño cerebral. Además permite la opción de realizar un test de diagnostico, mediante los resultados de este se darán consejos y recomendaciones para cada caso específico. Las respuestas podrán ser modificadas y actualizadas, lo que permitirá que la información este siempre adaptada a la situación del paciente. 


 


ICTUS

Aplicación desarrollada por la Fundación Pita López. Diseñada para la prevención de accidentes cerebrovasculares. 
La aplicación resume los síntomas y los factores de riesgo del ictus, ofreciendo un botón de contacto directo con el 112 que podemos utilizar ante cualquier signo de accidente cerebrovascular.



ICTUS CARE
Aplicación desarrollada por el grupo de creadores Family Care Apps. Esta aplicación, al igual que NeuroRHB, tiene como objetivo ayudar a las familias que conviven con el daño cerebral. La aplicación está habilitada para tablets y ofrece, por un lado, consejos y ejercicios sobre logopedia, fisioterapia y terapia ocupacional y; por otro lado, información sobre centros de atención.

La mayoria de los consejos que se ofrecen están basados en los vídeos de la Red Menni de Daño Cerebral, los que permiten observar cómo ayudar al enfermo con DCA a través de cambios de postura, alimentación, vestido y otras actividades básicas de la vida diaria...



REALIDAD VIRTUAL 
Otro recurso muy utilizado en la rehabilitación del daño cerebral adquirido es la utilización de la realidad virtual. 
Las aplicaciones de realidad virtual son cada día más utilizadas para mejorar y ampliar el proceso de la rehabilitación cognitiva. Este proceso busca que la gente con daño cerebral trabaje para remediar o aliviar los déficits cognitivos que surgen tras una afección neurológica.
El uso de la realidad virtual tiene como objetivo sustituir un juego de mesa utilizado el mismo tipo de juego simulado en un entorno de realidad virtual. Algo interesante de estas aplicaciones de realidad virtual es que se pueden extender a casos de niños que sufren trastornos de atención o problemas de aprendizaje.


martes, 10 de marzo de 2015

Diagnóstico y tratamiento del TCE

DIAGNÓSTICO

Para el diagnóstico del TCE se utilizan métodos avanzados, son las llamadas pruebas de imagen que proporcionan una visión del cerebro y el cráneo, haciendo que las lesiones se hagan visibles y por lo tanto, se puedan tratar antes de que aparezcan los síntomas:
  • Tomografía computerizada: prueba de imagen en la que se utilizan rayos X para observar tanto el cráneo y los huesos de la cara y mandíbula, como el cerebro. Es totalmente indolora y suele durar alrededor de 5 minutos. Permite observar las posibles fracturas óseas, las hemorragias internas y aneurismas.
  • Electroencefalograma (EEG): esta prueba se centra en la actividad eléctrica de las células del cerebro. Se representa mediante una serie de ondas, y cuando existe una lesión estas ondas aparecen distintas a las normales. Sirve para comprobar la existencia de convulsiones, y también para confirmar la actividad cerebral en el área del cerebro afectada por el golpe.
  • Resonancia magnética: si la tomografía se usa para ver los huesos, la resonancia magnética muestra el cerebro y los tejidos blandos que lo rodean, haciendo muy sencilla la búsqueda de cualquier lesión. Es indolora y no se utilizan radiaciones.

TRATAMIENTO

El pronóstico y tratamiento del TCE dependen de la extensión y del tipo de lesión encefálica. La exploración clínica debe delimitar la causa, el tipo, la localización y la extensión de la lesión. Es vital proporcionar al paciente una adecuada ventilación, oxigenación y estado circulatorio y asegurarse de que su causa no se debe a una hipotensión.
Hasta que se demuestre lo contrario, ante un TCE siempre consideraremos que existe lesión cervical, y por ello es necesaria la inmovilización de la columna cervical del sujeto afectado y realizar maniobras que prevengan daño a este nivel. Hay que tener en cuenta que el organismo responde con hipertensión y bradicardia ante un aumento de la presión intracraneal. Por tanto la combinación de hipertensión arterial progresiva, bradipnea y bradicardia es sugestiva de aumento súbito de presión intracraneal, que puede requerir intervención quirúrgica urgente. Es prioritaria la detección precoz de la hipertensión intracraneal (HIC) y su tratamiento adecuado, sobre el diagnóstico exacto de las diferentes lesiones intracraneales, que se abordará una vez superado los problemas que amenazan la vida del paciente.
Con frecuencia el traumatismo craneoencefálico causa alteraciones en el lenguaje y en el habla. Se pueden dar afasias de cualquier tipo (motora, sensorial, de conducción, transcortical, global) y también problemas en el habla como puede ser disartria y otros problemas relacionados como la disfagia (alteraciones en la deglución) o alteraciones respiratorias. Estos casos, entre otros, son tratados por un logopeda.
A continuación en este video se muestra la rehabilitación que sigue un paciente que sufrió una lesión cerebral y presenta disartria:



domingo, 8 de marzo de 2015

Traumatismo craneoencefalico

Traumatismo craneoencefálico (TCE): afectación del cerebro causado por una fuerza externa que puede producir una disminución o disfunción del nivel de conciencia y que conlleva una alteración de las habilidades cognitivas, físicas y/o emocionales del individuo.

Las lesiones más habituales son las contusiones por golpe y contragolpe, las contusiones por el roce con las estructuras óseas de la base del cráneo y la lesión axonal difusa. El TCE representa un grave problema de salud y es la causa más común de muerte y discapacidad en la gente joven.
Las principales causas son los accidentes de tráfico, laborales o domésticos, las caídas, las agresiones, los atropellos, las prácticas deportivas de riesgo, etc.
Los TCE suelen caracterizarse por la formación, en las fases iníciales, de importantes edemas cerebrales y la consecuente pérdida de conciencia o “coma”. La profundidad de la pérdida de conciencia y la duración de la misma son dos de los marcadores principales para establecer la severidad del daño cerebral.

CLASIFICACIÓN

Según el tipo de lesión:
  • Traumatismo craneal cerrado: se produce cuando la cabeza ha sido golpeada por un objeto que no ha llegado a romper el cráneo. Son los más comunes y, aunque no parezca grave es necesaria la atención precoz.
  • Traumatismo craneal abierto: se origina al golpear la cabeza con un objeto duro que ha conseguido romper el cráneo y llega hasta el cerebro. Este tipo de lesión presenta más complicaciones y debe ser tratado con rapidez para evitar secuelas mayores.

Según el nivel de conciencia:
  • Leve
    En el TCE leve o concusión (ECG 13-15) los pacientes han experimentado una pérdida de la conciencia menor a treinta minutos y las quejas que se presentan incluyen dolor de cabeza, confusión y amnesia. Existe una recuperación neurológica completa a pesar de que algunos de estos pacientes tienen dificultades de concentración o memoria pasajeras.15
  • Moderado
    En el TCE moderado (ECG 9-13) el paciente se encuentra letárgico o estuporoso. Clínicamente, los pacientes con TCE moderado requieren hospitalización y pueden necesitar una intervención neuroquirúrgica además están asociados con una mayor probabilidad de hallazgos anormales en las técnicas de neuroimagen. Estos pacientes también pueden desarrollar un síndrome posconmoción. El síndrome posconmoción se refiere a un estado de inestabilidad nerviosa después de un TCE leve o moderado. Las características principales son fatiga, mareo, cefalea y dificultad para la concentración.
  • Grave
    En el TCE grave o severo (ECG 3-8) el paciente tiene un estado comatoso, no puede abrir sus ojos, seguir órdenes y sufre de lesiones neurológicas significativas. Por lo general tiene una neuroimagen anormal, es decir, a la tomografía computarizada (TAC/TC) se observa fractura del cráneo o hemorragia intracraneal. Estos pacientes requieren ingreso a la unidad de cuidados intensivos (UCI) y la toma de medidas urgentes para el control de la vía aérea, ventilación mecánica, evaluación o intervención neuroquirúrgica y monitorización de la presión intracraneal (PIC). La recuperación es prolongada y generalmente incompleta. Un porcentaje significativo de pacientes con TCE grave no sobrevive más de un año.
 Esta clasificación se realiza en base al grado de conciencia o la escala de coma de Glasgow (ECG).

lunes, 2 de marzo de 2015

ICTUS

El ictus, también llamado accidente cerebro vascular (ACV) o infarto cerebral, es una enfermedad cerebrovascular y se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo.

Etiología obstrucción:
Placas arterioescleróticas en las paredes arteriales. Las placas obstruyen dando origen a una zona isquémica y un infarto (accidente trombótico).
Émbolo: coágulo sanguíneo graso o gaseoso (accidentes embólicos). El coágulo obstruye la circulación sanguínea, originando una zona isquémica y un área de infarto.

El ACV se puede presentar de dos formas:
  • Ictus isquémico o infarto cerebral: disminución importante del flujo sanguíneo en el cerebro, de manera brusca.
  • Ictus hemorrágico: derrame cerebral o hemorragia cerebral, debida a la rotura de un vaso sanguíneo cerebral.
 



Las enfermedades cerebrovasculares constituyen, en la actualidad, uno de los más importantes problemas de salud pública. Son la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y una de las principales causas de déficit neurológico en el anciano. En España son la principal causa de muerte en mujeres y la segunda en varones. Cuando se producen en edades comprendidas entre 0 y 14 años la rehabilitación es mas fácil, puesto que tienen un cerebro joven y flexible.
El daño cerebral supone una rotura en la trayectoria vital del paciente, por su elevado coste sociosanitario, condiciona las situaciones familiares, sociales e institucionales.

 
Factores de riesgo:
  • La edad (a partir de los 55 años)
  • La hipertensión arterial
  • Las arritmias cardiacas u otras enfermedades del corazón
  • La diabetes mellitus
  • La dislipemia
  • La obesidad
  • El sedentarismo
  • El tabaquismo
  • Consumo excesivo de alcohol
Los síntomas del ictus son la pérdida de fuerza o sensibilidad, debilidad en la cara, brazo y pierna de un lado del cuerpo, visión doble, sensación de vértigo, alteración repentina del habla y dolor de cabeza súbito. La identificación inmediata de estos síntomas es crucial en la evolución del enfermo, ya que se ha demostrado que los pacientes tratados desde el primer momento por neurólogos logran una recuperación casi total o con muy pocas secuelas.

Tras sufrir un Ictus se requiere de un programa de rehabilitación interdisciplinaria que atienda tanto los aspectos motores como los relacionados con el habla, los trastornos visuales, las actividades de la vida diaria y las secuelas incapacitantes como la espasticidad, para que los pacientes puedan alcanzar un grado de independencia suficiente como para retomar, al menos parcialmente, sus actividades habituales. Este equipo interdisciplinario debe estar formado por fisioterapeutas, neuropsicólogos, fonoaudiólogos, logopedas, terapeutas ocupacionales, y los relacionados con la medicina, como el médico fisiatra, el psiquiatra y el neurólogo.
Mediante la rehabilitación lo que se pretende es conseguir, en la medida de lo posible, que otro área del cerebro pase a controlar las funciones que antes controlaba la zona afectada. El inicio de la rehabilitación debe tener lugar en cuanto el paciente este estable.
Además la familia y los amigos del paciente requieren de una orientación sobre como llevar la situación y como actuar en cada momento.

A continuación se muestran los avances tras la rehabilitación de una paciente que sufrió un ictus hace 7 años: