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sábado, 25 de abril de 2015

Diagnóstico y tratamiento de los tumores cerebrales

DIAGNÓSTICO: 

La evaluación incluirá historia clínica, examen físico, examen neurológico y pruebas de neuroimagen (TAC y RM). La RM es la que proporciona las mejores imágenes, a excepción de las lesiones del hueso. Con ella se puede saber el tamaño y la localización exacta de la lesión, pudiendo sugerir la naturaleza del tumor, pero nunca proporcionar la certeza absoluta sobre la misma.
Otras pruebas diagnósticas: 

  • Angiografía: sirve para ver los vasos sanguíneos que irrigan el tumor cerebral. En la actualidad se ha visto desplazada por la angio-resonancia, que es una imagen de los vasos sanguíneos conseguida mediante la resonancia magnética.
  • Tomografía de emisión de positrones: permite analizar el metabolismo de los tumores, y con ello ver si son benignos o malignos, además de poner de relieve tumores difíciles de localizar por su reducido tamaño. 
  • Espectroscopia: la cual se utiliza para el estudio del metabolismo del tumor que se practica mediante resonancia magnética y que permite conocer más detalles sobre la naturaleza del tumor en cuestión.
TRATAMIENTO:
El tratamiento del tumor cerebral depende del tipo, tamaño y ubicación de este, así como de la salud general del paciente y de sus preferencias. El tratamiento puede ser personalizado y adaptado a cada paciente. 
El tratamiento de los tumores se puede llevar a cabo mediante: 
  • Cirugía: Consiste en extirpar parte del tumor o si es posible realizando una extirpación total. Los riesgos que comprende son infección y sangrado y otros tipo de riesgos dependiendo de la localización del tumor. 
  • Radioterapia: Elimina las células tumorales mediante rayos de alta energía, como los rayos X o los protones. Los efectos secundarios dependen del tipo y dosis de radiación administrada. Puede causar dolor de cabeza, cansancio e irritación del cuero cabelludo. 
  • Quimioterapia: Utilización de fármacos para eliminar las células tumorales. Pueden administrarse por vía oral o por vía intravenosa. Los efectos secundarios dependen del tipo y dosis del fármaco administrado, puede causar náusea, vómito y pérdida del cabello.

Rehabilitación posterior al tratamiento

Dado que los tumores cerebrales pueden desarrollarse en ciertas partes del cerebro que controlan la destreza motora, el habla, la visión y el pensamiento, el paciente posiblemente requiera rehabilitación como parte de su recuperación: 
  • Fisioterapia que puede ayudar a recuperar la destreza motora o la fuerza muscular.
  • Terapia ocupacional que puede ayudar a retomar las actividades cotidianas, incluso acudir al trabajo, después de un tumor cerebral u otra enfermedad.
  • Terapia del lenguaje que a través de especialistas en problemas con el lenguaje (logopedas) puede ayudar a quienes tienen dificultades con el habla.
  • Tutoría a niños en edad escolar que puede ayudar a los pequeños a lidiar con los cambios en la memoria y pensamiento después de un tumor cerebral.

lunes, 2 de marzo de 2015

ICTUS

El ictus, también llamado accidente cerebro vascular (ACV) o infarto cerebral, es una enfermedad cerebrovascular y se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo.

Etiología obstrucción:
Placas arterioescleróticas en las paredes arteriales. Las placas obstruyen dando origen a una zona isquémica y un infarto (accidente trombótico).
Émbolo: coágulo sanguíneo graso o gaseoso (accidentes embólicos). El coágulo obstruye la circulación sanguínea, originando una zona isquémica y un área de infarto.

El ACV se puede presentar de dos formas:
  • Ictus isquémico o infarto cerebral: disminución importante del flujo sanguíneo en el cerebro, de manera brusca.
  • Ictus hemorrágico: derrame cerebral o hemorragia cerebral, debida a la rotura de un vaso sanguíneo cerebral.
 



Las enfermedades cerebrovasculares constituyen, en la actualidad, uno de los más importantes problemas de salud pública. Son la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y una de las principales causas de déficit neurológico en el anciano. En España son la principal causa de muerte en mujeres y la segunda en varones. Cuando se producen en edades comprendidas entre 0 y 14 años la rehabilitación es mas fácil, puesto que tienen un cerebro joven y flexible.
El daño cerebral supone una rotura en la trayectoria vital del paciente, por su elevado coste sociosanitario, condiciona las situaciones familiares, sociales e institucionales.

 
Factores de riesgo:
  • La edad (a partir de los 55 años)
  • La hipertensión arterial
  • Las arritmias cardiacas u otras enfermedades del corazón
  • La diabetes mellitus
  • La dislipemia
  • La obesidad
  • El sedentarismo
  • El tabaquismo
  • Consumo excesivo de alcohol
Los síntomas del ictus son la pérdida de fuerza o sensibilidad, debilidad en la cara, brazo y pierna de un lado del cuerpo, visión doble, sensación de vértigo, alteración repentina del habla y dolor de cabeza súbito. La identificación inmediata de estos síntomas es crucial en la evolución del enfermo, ya que se ha demostrado que los pacientes tratados desde el primer momento por neurólogos logran una recuperación casi total o con muy pocas secuelas.

Tras sufrir un Ictus se requiere de un programa de rehabilitación interdisciplinaria que atienda tanto los aspectos motores como los relacionados con el habla, los trastornos visuales, las actividades de la vida diaria y las secuelas incapacitantes como la espasticidad, para que los pacientes puedan alcanzar un grado de independencia suficiente como para retomar, al menos parcialmente, sus actividades habituales. Este equipo interdisciplinario debe estar formado por fisioterapeutas, neuropsicólogos, fonoaudiólogos, logopedas, terapeutas ocupacionales, y los relacionados con la medicina, como el médico fisiatra, el psiquiatra y el neurólogo.
Mediante la rehabilitación lo que se pretende es conseguir, en la medida de lo posible, que otro área del cerebro pase a controlar las funciones que antes controlaba la zona afectada. El inicio de la rehabilitación debe tener lugar en cuanto el paciente este estable.
Además la familia y los amigos del paciente requieren de una orientación sobre como llevar la situación y como actuar en cada momento.

A continuación se muestran los avances tras la rehabilitación de una paciente que sufrió un ictus hace 7 años: